10-05-2025

Foto: Border Zoom
Con veladoras encendidas y fichas de búsqueda en mano, madres integrantes de diversos colectivos alzaron la voz bajo un mismo lema
En vez de flores o desayunos, este 10 de mayo fue marcado por el dolor, la lucha y la esperanza de decenas de madres que buscan a sus hijos desaparecidos. En el Monumento a la Madre, frente al Palacio Municipal, un grupo de mujeres convirtió el Día de las Madres en un acto de denuncia y resistencia.
Con veladoras encendidas y fichas de búsqueda en mano, madres integrantes de diversos colectivos alzaron la voz bajo un mismo lema: “No hay nada que festejar”. Para ellas, esta fecha representa la ausencia, no la celebración.
Una de las participantes fue María Aguayo, originaria de la Ciudad de México, quien hace tres años localizó a su hijo en Tijuana, sin vida y mutilado. Aunque su búsqueda concluyó en tragedia, sigue acompañando a otras madres en sus recorridos, convencida de que su experiencia puede ser un consuelo y una guía. “El 10 de mayo no lo celebro. Me hace falta mi hijo. Es un vacío que no se llena”, declaró mientras tejía junto a otras mujeres.
Como símbolo de unión y fortaleza, las madres colocaron un enorme atrapasueños tejido con cobijas que las han acompañado en sus jornadas de búsqueda. La pieza, cargada de significado, representa tanto las lágrimas como la esperanza. “Queríamos que se viera, que la gente entendiera que seguimos aquí, que no nos rendimos”, explicó Aguayo. “Nos dicen que no tenemos derecho a sonreír, pero nuestra sonrisa también es resistencia”.
Angélica Ramírez, representante del colectivo Una Nación BuscandoT, explicó que las cobijas son más que un objeto de abrigo: han sido testigo de noches enteras de llanto, compañerismo y espera. “Este atrapasueños es símbolo de amor y de lucha. No estamos solas”.
El acto incluyó un gesto cargado de fuerza simbólica: al pequeño niño del Monumento a la Madre se le colocó un cubrebocas con la frase “¿Dónde están?”. Con ello, las madres buscadoras interpelan no sólo a las autoridades, sino a toda la sociedad, exigiendo verdad y justicia.
Entre las voces que compartieron su dolor estuvo Elvira Guardado Ortiz. Su hijo Alain desapareció el pasado 10 de enero en la colonia Laurel II. Esta fue su primera conmemoración del 10 de mayo sin él. “Es mi niño más pequeño. Toda la familia lo estamos buscando. Así van a ser todos los 10 de mayo para mí, hasta que lo encuentre”, dijo entre lágrimas. También contó que la pareja de su hijo fue desaparecida el mismo día, y hasta el momento no hay avances en la investigación.
Lejos de los festejos tradicionales, estas madres eligen cada año hacer visible su lucha. La memoria, la búsqueda y la solidaridad entre ellas se han vuelto sus herramientas para resistir. Mientras no haya respuestas, su consigna se mantiene firme: seguirán buscando, porque el amor no desaparece.

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