29-12-2025

Foto: Cortesía
Fue una institución pionera en educación para niñas, en una época donde el acceso a la educación femenina era limitado
Tras más de 100 años de vida, la escuela primaria La Corregidora fue declarada como benemérita por parte del Congreso del Estado, debido a su aportación educativa y papel en la formación de generaciones de ciudadanos responsables.
La escuela La Corregidora fue una de las primeras primarias oficiales en Ensenada, junto con la Justo Sierra, llamada después Progreso, con antecedentes que datan desde antes de 1919.
Fue en 1922 cuando se inauguró su edificio propio, con recursos públicos y donaciones privadas, lo que evidencia el valor social y educativo que tenía ya en ese tiempo.
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Desde sus inicios, La Corregidora fue una institución pionera en educación para niñas, en una época donde el acceso a la educación femenina era limitado. Contribuyó significativamente al desarrollo de la educación mixta en Ensenada a partir de 1941.
Su diseño arquitectónico fue vanguardista: aulas amplias, ventilación cruzada, chimeneas por salón, rejas de seguridad y mobiliario suficiente para cada alumno. Algunos de estos elementos aún se conservan, lo que la convierte en un testimonio físico de la historia educativa de la ciudad. El estilo arquitectónico corresponde al conocido como funcionalista.
Adoptó tempranamente los programas impulsados por la Secretaría de Educación Pública desde 1920, bajo José Vasconcelos, promoviendo valores de civismo, nacionalismo y conocimiento integral.
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Su modelo educativo incluía no solo materias académicas, sino también formación en música, economía doméstica y cultivo de hortalizas, alineándose con el ideal vasconcelista de una educación integral.
Se formó y consolidó con la colaboración de docentes venidos de distintos estados del país (Sonora, Oaxaca, Colima), muchos de ellos formados en escuelas normales rurales. Entre sus directores y docentes hay figuras destacadas como Magdalena Apodaca, Antonio Amaya, y Faustino Dávila, cuyo legado fue tan relevante que se le nombró una escuela en su honor.
El siguiente paso es declarar el edificio ubicado en Ruiz y Sexta como patrimonio cultural.

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