Con el objetivo de fortalecer la identidad cultural y visibilizar a los pueblos originarios que radican en la ciudad, este fin de semana se llevó a cabo la Segunda Feria del Tamal y el Atole en la Plaza Bicentenario, en pleno Centro de Tijuana, a un costado de la Catedral Metropolitana.
La titular de la Dirección Municipal de Atención a los Pueblos Indígenas, Ofelia Hernández Juárez, destacó que este encuentro representa un reconocimiento a las comunidades originarias que viven en la frontera, como los kumiai, kiliwa, pai pai y cucapá, así como a familias provenientes de estados como Oaxaca, Chiapas, Yucatán, Michoacán y la Ciudad de México. “Para nosotros es un gusto tener hoy aquí a siete estados representados por mujeres y hombres orgullosos de su lengua materna, de su origen y de su descendencia”, expresó.
Hernández Juárez subrayó que la gastronomía tradicional es un punto de encuentro de valores, memoria e identidad, al señalar que “la gastronomía nos convoca a un encuentro de identidad y de valores hacia nuestras raíces; el desarrollo humanista también se comparte en la mesa, porque es ahí donde nacen las conversaciones, se transmiten historias y se fortalecen los lazos que nos unen como comunidad”.
La funcionaria hizo un llamado a no perder las lenguas maternas y a sentirse orgullosos del origen indígena, al considerar que brindar espacios dignos a los pueblos originarios contribuye a reconstruir una ciudad más justa, incluyente y humana. Añadió que la feria es un espacio de convivencia para las familias tijuanenses, donde “el sabor se mezcla con la memoria y la tradición se comparte con orgullo”.
Por su parte, el secretario de Desarrollo Humanista, Abdiel Gutiérrez, señaló que el verdadero desarrollo se construye poniendo a las personas y a los pueblos originarios en el centro de las políticas públicas. “Estos espacios nos recuerdan que crecer como ciudad también significa cuidarnos, reconocernos y caminar juntos”, afirmó al invitar a la ciudadanía a disfrutar del evento y reconectar con sus raíces.
Gutiérrez concluyó que encuentros como la Feria del Tamal y el Atole permiten celebrar la diversidad cultural y avanzar hacia “una Tijuana más solidaria, más fuerte y más humanista”, al tiempo que animó a las familias a sumarse y participar en esta convivencia gastronómica y cultural.