31-10-2026

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Los comicios del 3 de noviembre medirán el respaldo al presidente estadounidense y definirán cuánto margen tendrá para impulsar su agenda durante los últimos dos años de mandato
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, enfrenta una de las pruebas políticas más importantes de su segundo mandato. Las elecciones legislativas del próximo martes 3 de noviembre definirán si los republicanos mantienen el control del
Congreso o si los demócratas consiguen las mayorías necesarias para convertirse en un contrapeso de la Casa Blanca.
Aunque Trump no busca un cargo en esta jornada electoral, su gestión se ha convertido en uno de los principales temas de campaña. El propio mandatario pidió a sus seguidores votar como si él apareciera en las boletas, en un intento por trasladar su respaldo político a los candidatos republicanos.
La contienda llega en un momento de desgaste para el presidente. El aumento en el costo de vida, los precios de la gasolina y las consecuencias de la guerra con Irán han generado inconformidad entre sectores del electorado. Su nivel de aprobación también ha mostrado una caída durante las últimas semanas, lo que representa un riesgo para los aspirantes de su partido.
Las proyecciones electorales apuntan a que los demócratas tienen mayores posibilidades de recuperar la Cámara de Representantes, donde actualmente los republicanos cuentan con una ventaja de 219 frente a 214 escaños. El Senado también está en disputa, aunque cambiar su composición resulta más complicado para la oposición debido a la cantidad de lugares que se renuevan en esta elección.
Ante la posibilidad de perder terreno, Trump intensificó sus apariciones públicas y recorrió distintos estados para respaldar a los candidatos de su partido. Parte de su estrategia se concentró en territorios tradicionalmente republicanos, como Texas, Ohio, Iowa, Kansas, Misisipi, Carolina del Norte y Carolina del Sur, donde algunas contiendas se han cerrado más de lo previsto.
Una eventual mayoría demócrata en la Cámara de Representantes cambiaría la relación entre el Congreso y el Ejecutivo. La oposición tendría la facultad de dirigir comisiones, abrir investigaciones sobre las decisiones del Gobierno y obstaculizar iniciativas que requieran aprobación legislativa. También podría impulsar un nuevo juicio político contra Trump, quien ya enfrentó dos procesos de este tipo durante su primer mandato.
En el Senado, los republicanos buscan conservar una mayoría que les permite respaldar los nombramientos presidenciales y tener mayor influencia en decisiones relacionadas con la política exterior y el Poder Judicial.
Si los demócratas consiguen arrebatar una o ambas cámaras, Trump tendría que gobernar con un Congreso menos dispuesto a respaldar sus propuestas. Esto reduciría su margen de negociación, aunque no modificaría sus facultades como presidente ni acortaría su periodo, que concluye el 20 de enero de 2029.
Los resultados también podrían abrir la competencia interna por la candidatura republicana para las elecciones presidenciales de 2028. El vicepresidente JD Vance y el secretario de Estado Marco Rubio figuran entre los nombres mencionados como posibles aspirantes a suceder a Trump.
Por ahora, el resultado del martes será determinante para conocer con qué respaldo legislativo contará el presidente durante la última etapa de su gobierno y qué capacidad tendrá la oposición para marcar el rumbo de la agenda nacional.

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