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Navi Pillay recibe el Nobel de la Paz 2026 por su defensa de la justicia internacional

INTERNACIONAL

09-10-2026


Foto: Web

Foto: Web

Redacción BajaNewsMx
Editorial bajanews.mx| BajaNews
Publicado: 09-10-2026 13:52:09 PDT

La sudafricana de 85 años, abogada antiapartheid y figura clave en los tribunales sobre Ruanda, Palestina y Myanmar, fue reconocida por su trayectoria en defensa del derecho internacional

El Comité Nobel noruego anunció este viernes que la jueza sudafricana Navanethem “Navi” Pillay fue elegida para recibir el Premio Nobel de la Paz 2026, en reconocimiento a su trayectoria en defensa de los derechos humanos, la justicia internacional y la rendición de cuentas por los crímenes más graves.

 

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Durante el anuncio, el presidente del Comité Nobel, Jørgen Watne Frydnes, destacó que Pillay ha contribuido a fortalecer un sistema jurídico internacional más inclusivo, gracias a su compromiso y valentía frente a las violaciones de derechos humanos.


“La paz requiere justicia”, señaló el organismo, al advertir que la defensa del derecho internacional es fundamental en un contexto marcado por el aumento de los conflictos armados y los ataques contra instituciones judiciales.

 

 

El Comité también expresó su preocupación por las presiones y sanciones que enfrentan jueces y organismos internacionales, y sostuvo que el respeto a la ley es indispensable para garantizar la paz y la seguridad.


Nacida en Durban, Sudáfrica, durante el régimen del apartheid, Pillay creció en una sociedad marcada por la segregación racial. Su origen familiar tamil indio y las barreras impuestas a las personas no blancas influyeron en el rumbo de su carrera profesional.


Estudió derecho en la Universidad de Natal y, en 1967, abrió su propio despacho jurídico. A los 26 años se convirtió en la primera mujer no blanca en ejercer como abogada independiente en la provincia de Natal, después de que otros bufetes se negaran a contratarla por motivos raciales.


Durante casi tres décadas defendió a activistas contrarios al apartheid y denunció las condiciones de detención y las prácticas de tortura contra presos políticos.

 


Entre sus primeros logros estuvo la obtención de una orden judicial en 1971 para impedir que la policía utilizara métodos ilegales de interrogatorio contra su esposo, quien había sido detenido bajo la legislación antiterrorista. En 1973 también consiguió que presos políticos de la isla Robben, entre ellos Nelson Mandela, tuvieran acceso a representación legal.


Su formación académica continuó en la Universidad de Harvard, donde obtuvo una maestría en derecho en 1981 y un doctorado en ciencias jurídicas en 1988.


Con el fin del apartheid, la carrera de Pillay avanzó hacia los principales organismos judiciales. En 1995 fue nombrada jueza de la Corte Suprema de Sudáfrica por el entonces presidente Nelson Mandela, convirtiéndose en la primera mujer no blanca en integrar ese tribunal.


Ese mismo año se incorporó al Tribunal Penal Internacional para Ruanda, donde permaneció ocho años y ocupó la presidencia durante los últimos cuatro.


Uno de los casos más relevantes de su trayectoria fue el juicio contra Jean-Paul Akayesu, exalcalde ruandés condenado por su responsabilidad en actos de genocidio y violencia sexual durante las matanzas de 1994.


El 2 de septiembre de 1998, el tribunal estableció un precedente al reconocer que la violación y otras formas de violencia sexual pueden constituir actos de genocidio cuando se cometen con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo protegido. También pueden constituir crímenes de lesa humanidad.


Pillay defendió la importancia de esa resolución para reconocer la gravedad de la violencia sexual en los conflictos armados y dejar atrás su tratamiento histórico como parte del botín de guerra.


Durante su paso por el tribunal también se condenó al ex primer ministro ruandés Jean Kambanda por genocidio, en un caso que estableció la responsabilidad penal de un jefe de Gobierno por esos crímenes. Además, se sancionó a responsables de utilizar medios de comunicación para incitar a la población a participar en el genocidio.


Estos fallos contribuyeron al desarrollo del derecho penal internacional y al reconocimiento de nuevas vías para perseguir las atrocidades cometidas durante los conflictos.


La trayectoria de Pillay también incluye su participación en la Corte Penal Internacional y su nombramiento como alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, cargo que desempeñó entre 2008 y 2014.


Posteriormente, encabezó la Comisión Internacional Independiente de Investigación de la ONU sobre el Territorio Palestino Ocupado, que acusó a Israel de cometer genocidio en la Franja de Gaza.


Desde 2019 forma parte de la Corte Internacional de Justicia, en el procedimiento en el que Myanmar enfrenta acusaciones de genocidio contra la población rohinyá.

 


El Comité Nobel destacó que, a lo largo de su carrera, la jurista ha impulsado investigaciones y procesos judiciales contra responsables de graves violaciones, incluidos dirigentes políticos, con el objetivo de evitar que los crímenes queden sin castigo.


El anuncio provocó reacciones favorables de representantes de organismos internacionales y autoridades políticas.


La Organización de las Naciones Unidas destacó la trayectoria de Pillay como muestra de su compromiso con los derechos humanos. Por su parte, Shabia Mantoo, portavoz de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, señaló que el reconocimiento resalta la importancia de defender estas garantías en el contexto actual.

 


La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, elogió la valentía y la firmeza moral de la jurista, a quien describió como una defensora de las personas perseguidas, vulnerables y excluidas.


En tanto, Tomoko Akane, presidenta de la Corte Penal Internacional, consideró que el premio reconoce la importancia de la justicia internacional como base para alcanzar una paz duradera.


El presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, también celebró la distinción y destacó el compromiso de Pillay con la justicia. Con este reconocimiento, la jurista se suma a otros sudafricanos que han recibido el Nobel de la Paz, como Albert Luthuli, Desmond Tutu, Nelson Mandela y Frederik Willem de Klerk.


El Premio Nobel de la Paz forma parte de los galardones establecidos por el inventor sueco Alfred Nobel en su testamento de 1895. A diferencia de los premios de Física, Química, Medicina y Literatura, que se entregan en Estocolmo, el de la Paz se concede en Oslo, Noruega.


La distinción se entrega desde 1901 y reconoce a personas u organizaciones que han contribuido de manera significativa a la paz. A lo largo de su historia, ha distinguido a figuras y agrupaciones dedicadas a la defensa de los derechos humanos, la resolución de conflictos y la cooperación internacional.