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El surgimiento de los dragones en la literatura: De mitos a fantasías modernas

VIDA Y ESTILO

24-03-2025


Foto: Web

Foto: Web

Redacción BajaNewsMx
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Editorial bajanews.mx| BajaNews
Publicado: 24-03-2025 14:20:44 PDT

Su presencia en la literatura refleja tanto el miedo como la fascinación humana por lo sobrenatural y lo poderoso

Los dragones han sido figuras centrales en historias de diversas culturas, evolucionando desde criaturas temibles de leyendas antiguas hasta personajes complejos en la narrativa contemporánea. Su presencia en la literatura refleja tanto el miedo como la fascinación humana por lo sobrenatural y lo poderoso.

 

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En textos antiguos como Beowulf, un poema épico anglosajón del siglo VIII al XI, el dragón aparece como un ser destructivo que custodia un tesoro y enfrenta al héroe en su última batalla. Esta representación coincide con otras tradiciones europeas, como la leyenda de San Jorge, donde el dragón simboliza el mal a ser vencido. En contraste, en culturas orientales, como la china, los dragones eran vistos como seres benevolentes y sabios, asociados con la naturaleza y el equilibrio cósmico.


Con el auge de la fantasía moderna, los dragones adquirieron nuevos matices. J.R.R. Tolkien, en El Hobbit (1937), presentó a Smaug, un dragón avaro y astuto, inspirado en criaturas de la mitología nórdica. Este personaje marcó un precedente para la fantasía épica, donde los dragones dejaron de ser simples antagonistas para convertirse en entidades con personalidad y motivaciones.

 


Más adelante, obras como La Historia Interminable (1979) de Michael Ende introdujeron dragones como Fújur, un ser bondadoso y filosófico, rompiendo con el estereotipo de la bestia destructiva. Por su parte, George R.R. Martin, en Canción de Hielo y Fuego (1996), retrató a los dragones como armas de guerra, vinculados al poder político y la conquista, dándoles un rol más realista dentro de una trama compleja.

 


En la literatura juvenil y fantástica reciente, los dragones han adoptado roles aún más variados. Christopher Paolini, en Eragon (2002), los convirtió en compañeros místicos de los jinetes, mientras que Naomi Novik, en su serie Temerario (2006), los integró en un escenario histórico alternativo, donde son criaturas inteligentes usadas en batallas napoleónicas.


Incluso en sagas como Harry Potter, los dragones aparecen como bestias peligrosas pero no inherentemente malvadas, mostrando la diversidad de interpretaciones que pueden tener. Autores como Anne McCaffrey, en el Ciclo de Pern (1967), llevaron el concepto más allá, mezclando ciencia ficción y fantasía al presentar dragones modificados genéticamente.

 


Los dragones, en esencia, siguen siendo un símbolo versátil en la literatura, adaptándose a las visiones de cada autor y época. Su evolución refleja no solo cambios en los gustos narrativos, sino también en cómo la humanidad percibe lo desconocido y lo poderoso. Desde monstruos mitológicos hasta aliados o metáforas del poder, su legado en la fantasía perdura con fuerza.